lunes, 02 de noviembre de 2009
Nuevos pensamientos en la almohada.
Hacía ya mucho que no podía consultar cosas con la almohada.
Sin embargo, esta noche ha sido una excepción.
Ayer domingo me pasé la tarde haciendo cosas de casa, estudiando, haciendo ejercicios y viendo una serie.
Por la noche, sin mucho sueño me metí en la cama y empecé a dar vueltas.
A los temas habituales [Nombre1] se le sumaron las gestiones de trabajo, los modelos de Chein y la estructura modular.
Respecto al primero, la reflexión seguía el orden de siempre. Lo que me gusta, lo que no, lo que quiero y lo que puedo y no puedo tener. Hasta aquí, todo como siempre. La nueva información aportada en esta última semana no causó ninguna modificación en el transcurso habitual de los acontecimientos. Que lastima.
La segunda fue más peliaguda, pero por suerte conclusiva. El nuevo horario inhabilitaría 5 de los 7 créditos de este año con lo que debería elegir entre trabajo y estudios. Sin embargo esa elección estaba tomada de antemano. Curso. Así que la nueva pregunta era ¿Cómo afrontar fin de año sin trabajo?
Sea como fuese, concluí que debería hablarlo con mi compañero esta mañana, que darle vueltas al tema en mi habitación, sin más datos que añadir a mi perspectiva no resolvería nada.
Chein vino entonces a mi mente, con sus gráficos y estructuras. Diciéndome que mi metodología había sido errónea y que ahora me enfrentaba a una tarea para la que no me había preparado.
A medida que avanzaba la hora, Chein se dibujaba como un bárbaro mongol que armado con una cimitarra y a lomos de un robusto pony  derrumbaba los aparentemente solidos cimientos de la biblioteca que tanto esfuerzo me había costado levantar.
Cuando se disipó el humo, llegó el sistema modular.
El problema ya no era llegar al resultado correcto, sino hacerlo de la manera más lógica y simple posible. Así, posteriormente poder reaprovechar partes del código para programas futuros. Entre variables y esquemas mentales que no podía albergar en mi cabeza di con una solución.
Define el cálculo como una variable y llámalo cuando lo necesites.
Modulabilidad significaba eso. Y esa idea que me asaltó en mitad de mi vigilia había abierto una puerta en mi mente. La única pregunta era si sería capaz de explotarla esta mañana.

Hacía ya mucho que no podía consultar cosas con la almohada.

Sin embargo, esta noche ha sido una excepción.

Ayer domingo me pasé la tarde haciendo cosas de casa, estudiando, haciendo ejercicios y viendo una serie.

Por la noche, sin mucho sueño me metí en la cama y empecé a dar vueltas.

A los temas habituales [Nombre1] se le sumaron las gestiones de trabajo, los modelos de Chein y la estructura modular.

Respecto al primero, la reflexión seguía el orden de siempre. Lo que me gusta, lo que no, lo que quiero y lo que puedo y no puedo tener. Hasta aquí, todo como siempre. La nueva información aportada en esta última semana no causó ninguna modificación en el transcurso habitual de los acontecimientos. Que lastima.


La segunda fue más peliaguda, pero por suerte conclusiva. El nuevo horario inhabilitaría 5 de los 7 créditos de este año con lo que debería elegir entre trabajo y estudios. Sin embargo esa elección estaba tomada de antemano. Curso. Así que la nueva pregunta era ¿Cómo afrontar fin de año sin trabajo?


Sea como fuese, concluí que debería hablarlo con mi compañero esta mañana, que darle vueltas al tema en mi habitación, sin más datos que añadir a mi perspectiva no resolvería nada.
 
Chein vino entonces a mi mente, con sus gráficos y estructuras. Diciéndome que mi metodología había sido errónea y que ahora me enfrentaba a una tarea para la que no me había preparado.
 
A medida que avanzaba la hora, Chein se dibujaba como un bárbaro mongol que armado con una cimitarra y a lomos de un robusto pony  derrumbaba los aparentemente solidos cimientos de la biblioteca que tanto esfuerzo me había costado levantar.

Cuando se disipó el humo, llegó el sistema modular.

El problema ya no era llegar al resultado correcto, sino hacerlo de la manera más lógica y simple posible. Así, posteriormente poder reaprovechar partes del código para programas futuros. Entre variables y esquemas mentales que no podía albergar en mi cabeza di con una solución.


"Define el cálculo como una variable y llámalo cuando lo necesites."

Modulabilidad significaba eso. Y esa idea que me asaltó en mitad de mi vigilia había abierto una puerta en mi mente. La única pregunta era si sería capaz de explotarla esta mañana.

Tags: sueños

Publicado por GORRE @ 10:52  | Cotidiano
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